UN PARC A LA TEMPORADA DE LES ROSES

el-significado-de-las-rosas-blancas

“A Jean le gustaba pasear por el jardín de los Reveillon, sin sombrero, siguiendo a paso corto sobre la grava la alameda bordeada de arriates. Primero había un rosal blanco cada una de cuyas ramas llevaba un enorme ramo de desvaídas rosas blancas muy apretadas unas contra otras, tal como rebosaban en el pasado de los jarrones del salón, en casa del tío de Jean, que se llenaba el domingo por la mañana con las flores del jardín y de los que se derramaba aquel mismo olor suave que se respiraba al pasar delante del rosal blanco. El placer que Jean saboreaba entonces estaba en él mismo tanto como en el rosal. Henri lo notaba y se alejaba para dejarle más a sus anchas, para que pudiera buscar mejor en sí mismo todo lo que olía aquel aroma. Hay momentos de la vida  en que ante un cuadro de Van Dyck sentimos que no hay nada más delicioso de amar. Otras veces es ante un rosal blanco.[…]

charles_i_of_england
Anton van Dyck: “Charles Ier, roi d’Angleterre” (1635)

Pero así como no nos gusta un solo pintor, no nos gusta solo una flor. Y al pie de aquellos grandes rosales había una multitud de geranios rosa, de geranios rojos, de zinnias rosa, de claveles de la India amarillos, y de flores violeta, todos aquellos pétalos violeta, doradillos o rojos que nuestra infancia se había acostumbrado a ver pulular en los jardines donde no nos gustaban, y que ahora nos hace felices ver que siguen coronando los arriates de los jardines nuevos y poniendo en ellos esos colores encantadores, intensos, almizclados, que reconocemos como el esplendor persistente de los años pasados, sin que hayan muerto todos los que entonces vivían en ellos y de los que sobreviven esas criaturas que no se acuerdan de nosotros, esas locas capuchinas, esos rosales inmóviles, esas fucsias que miran al suelo, como si el mundo no fuera después de todo una serie ininterrumpida de cuadros que no vuelven, como si lo años pasados siguieran viviendo y persistieran los arriates de antaño, como si el alma de aquel tiempo flotara todavía en unos jardines parecidos…”

M. Proust “Jean Santeuil”  (trad. de Mauro Armiño)

 

 

SITUACIÓ REAL QUE ESTÀ EN L’ORIGEN DEL FRAGMENT

slide1
Château de Reveillon

Le 18 août (de 1894), Marcel part pour le château de Réveillon, où Madeleine Lemaire l’ha invité por un mois. Il y retrouve Reynaldo Hahn; leur amitié s’approfondit.” Jean Yves-Tadié “Marcel Proust. Biographie”

yvette-g
Yvette G.: Château de Réveillon

“Le jour de mon arrivée, nous allâmes ensemble nous promener dans le jardin. Nous passions devant une bordure de rosiers du Bengale, quand soudain il se tut et s’arrêta. Je m’arrêtai aussi, mais il se remit alors à marcher, et je fis de même. Bientôt il s’arrêta de nouveau et me dit avec cette douceur enfantine et un peu triste qu’il conserva toujours dans le ton et dans la voix : ” Est-ce que ça vous fâcherait que je reste un peu en arrière ? Je voudrais revoir ces petits rosiers. ” Je le quittai. Au tournant de l’allée, je regardai derrière moi. Marcel avait rebroussé chemin jusqu’aux rosiers. Ayant fait le tour du château, je le retrouvai à la même place, regardant fixement les roses. La tête penchée, le visage grave, il clignait des yeux, les sourcils légèrement froncés comme par un effort d’attention passionnée, et de sa main gauche il poussait obstinément entre ses lèvres le bout de sa petite moustache noire, qu’il mordillait.”

Reynaldo Hahn

Advertisements