“De pronto, ella [Françoise] se levantó. Él [Jean] creyó que se dirigía hacia él. Pero ella se detuvo delante del piano, se sentó y tocó. A las primeras notas le sobrecogió una angustia extraordinaria, hizo una mueca para no llorar. Pero en el borde de sus ojos aparecieron unas lágrimas brillantes que, viendo la aspereza glacial de fuera, retornaron hacia dentro sin permitirse correr. Había reconocido aquella frase de la sonata de Saint- Saëns que casi todas las noches en la época de su felicidad le pedía y que ella le tocaba sin fin, diez, veinte veces seguidas”

Carl Vilhelm Holsoe: "A lady playing the spinet"
Carl Vilhelm Holsoe: “A lady playing the spinet”

“Diez años más tarde, un día de verano, cuando pasaba por una calleja del Faubourg Saint- Germain, oyó primero el sonido de un piano y su destino lo detuvo. Escuchó la pequeña frase de Saint- Saëns sin reconocerla bien al principio, pero dentro de sí sentía un gran frescor, como si de pronto hubiera rejuvenecido. Y era el aire cálido y fresco, lleno de sombra, de rayos y de sueños, del verano en que había sido tan feliz, lo que respiraba , pues aunque nunca hubiera vuelto a sentir la dulzura de aquellos antiguos días, ella había conservado en él la edad que entonces tenía,  y de repente le llegó, intacta y fresca, desde aquel tiempo. La pequeña frase se aceleraba, y ahora, como tiempo atrás, era dulce para él. Si en la época de su felicidad se había anticipado con su tristeza a la época de su separación, en la época de su separación se había anticipado con su sonrisa al tiempo de su olvido”

Vermeer: "The concert" (1664)
Vermeer: “The concert” (1664)

“Y no trató de pensar en ella. Pero pensaba infinitamente con su gran deseo, con una gran felicidad, con un gran amor, en el verano de aquel año, en la dulzura profunda de las hora a orillas del lago del Bois de Boulogne, en la terraza de Saint- Germain, en Versalles, en todos los lugares en que ella le había tocado aquella frase, donde él había recordado aquella frase, a donde había deseado ir mientras ella se lo interpretaba a menudo en su casa antes de salir, cuando aún hacía demasiado calor para aquellos paseos.”

M. Proust “Jean Santeuil” (trad. de Mauro Armiño)

 

 

 

Anuncis