1.-ASCENSO A  LA PRIMERA VUELTA.-

Y al cruzar el umbral de aquella puerta
que el mal amor del alma hace tan rara,
pues que finge derecho el mal camino,(3)

resonando sentí que la cerraban;
y si la vista hubiese vuelto a ella,
¿con qué excusara falta semejante?(6)

Ascendimos por una piedra hendida,
que se movía de uno y de otro lado
como la ola que huye y se aleja.(9)

Alessandro Vellutello: Subida a la primera terraza; terraza del orgullo y ejemplos de humildad (1544)

«Aquí es preciso usar de la destreza
-dijo mi guía- y que nos acerquemos
aquí y allá del lado que se aparta.»(12)

Y esto nos hizo retardar el paso,
tanto que antes el resto de la luna
volvió a su lecho para cobijarse,(15)

que aquel desfiladero abandonásemos;
mas al estar ya libres y a lo abierto,
donde el monte hacia atrás se replegaba,(18)

cansado yo, y los dos sobre la ruta
inciertos, nos paramos en un sitio
más solo que un camino en el desierto.(21)

Desde el borde que cae sobre el vacío,
al pie del alto farallón que asciende,
tres veces mediría el cuerpo humano;(24)

y hasta donde alcanzaba con los ojos,
por el derecho y el izquierdo lado,
esa cornisa igual me parecía.(27) 

 

2.-EJEMPLOS DE HUMILDAD.-

Nuestros pies no se habían aún movido
cuando noté que la pared aquella,
que no daba derecho de subida,(30)

era de mármol blanco y adornado
con relieves, que no ya a Policleto,
a la naturaleza vencerían.(33)

El ángel que a la tierra trajo anuncio
de aquella paz llorada tantos años,
que abrió los cielos tras veto tan largo,(36)

Guglielmo Giraldi: Purgatorio canto X – vat. urbat. lat. 365 (1478)

tan verdadero se nos presentaba
aquí esculpido en gesto tan suave,
que imagen muda no nos parecía.(39)

Jurado habria que él decía: «¡Ave!»
porque representada estaba aquella
que tiene llave del amor supremo;(42)

e impresas en su gesto estas palabras
“Ecce ancilla Dei”, del modo
con que en cera se imprime una figura.(45)

«En un lugar tan sólo no te fijes
-dijo el dulce maestro, que en el lado
donde se tiene el corazón me puso.(48)

Por lo que yo volví la vista, y vi
tras de María, por aquella parte
donde se hallaba quien me dirigía,(51)

otra historia en la roca figurada;
y me acerqué, cruzando ante Virgilio,
para verla mejor ante mis ojos.(54)

Allí en el mismo mármol esculpido
estaban carro y bueyes con el arca
que hace temible el no mandado oficio.(57)

Delante había gente; y toda ella
en siete coros, que mis dos sentidos
uno decía: «No», y otro: «Sí canta.»(60)

Y al igual con el humo del incienso
representado, la nariz y el ojo
entre el no y entre el sí tuvieron pugna.(63)

Ante el bendito vaso daba brincos
el humilde salmista arremangado,
más y menos que rey en ese instante.(66)

Frente a él, figurada en la azotea,
de un gran palacio, Micol se asombraba
como mujer despreciativa y triste.(69)

Federico Zuccari

Moví los pies del sitio en donde estaba,
para ver otra historia más de cerca,
que detrás de Micol resplandecía.(72)

Aquí estaba historiada la alta gloria
del principe romano, a quien Gregorio
hizo por sus virtudes victorioso;(75)

hablo de aquel emperador Trajano;
y de una viuda que cogióle el freno,
de dolor traspasada y de sollozos.(78)

Había en torno a él gran muchedumbre
de caballeros, y las águilas áureas
sobre ellos se movían con el viento.(81)

La pobrecilla entre todos aquellos
parecía decir: «Dame venganza,
señor, de mi hijo muerto, que me aflige.»(84)

Y él que le contestaba: «Aguarda ahora
a mi regreso»; y ella: « Señor mío
-como alguien del dolor impacientado-,(87)

¿y si no vuelves?» y él: «Quien en mi puesto
esté, lo hará»; y ella: « El bien que otro haga
¿qué te importa si el tuyo has olvidado?»(90)

Por lo cual él: «Consuélate; es preciso
que cumpla mi deber antes de irme:
la piedad y justicia me retienen.»(93)

Aquel que nunca ha visto cosas nuevas
fue quien produjo aquel hablar visible,
nuevo a nosotros pues que aquí no se halla.(96) 

 

3.-LOS SOBERBIOS.-

Mientras yo me gozaba contemplando
los simulacros de humildad tan grande,
más gratos aún de ver por su artesano,(99)

«Por aquí vienen, mas con lentos pasos
-murmuraba el poeta- muchas gentes:
éstas podrán llevamos más arriba.»(102)

Mis ojos, que en mirar se complacían
por ver lá novedad que deseaban,
en volverse hacia él no fueron lentos.(105)

F. Scaramuzza

Mas no quiero lector desanimarte
de tus buenos propósitos si escuchas
cómo desea Dios cobrar las deudas.(108)

No atiendas a la forma del martirio:
piensa en lo que vendrá; y que en el peor caso,
no irá más lejos de la gran sentencia.(111)

Yo comencé: «Maestro, lo que veo
venir aquí, personas no parecen,
y no sé qué es: turbada está mi vista.»(114)

Y aquel: «La condición abrumadora
de su martirio a tierra les inclina,
y aun mis ojos dudaron al principio.(117)

Mas mira fijamente, y desentraña
quiénes vienen debajo de esas peñas:
podrás verlos a todos doblegados.»(120)

Oh soberbios cristianos, infelices,
que enfermos de la vista de la mente,
la fe ponéis en pasos que atrás vuelven,(123)

¿no comprendéis que somos los gusanos
de quien saldrá la mariposa angélica
que a la justicia sin reparos vuela?(126)

¿de qué se ensorberbecen vuestras almas,
si cual insectos sois defectuosos,
gusanos que no llegan a formarse?(129)

Como por sustentar suelo o tejado,
por ménsulas a veces hay figuras
cuyas rodillas llegan hasta el pecho,(132)

que sin ser de verdad causan angustia
verdadera en aquellos que las miran;
así los vi al mirarles más atento.(135)

Cierto que más o menos contraídas,
según el peso que portando estaban;
y aún aquel más paciente parecía
decir llorando: «Ya no lo resisto.»(139)

 

 

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